Soy Pedro Espina
Hola de nuevo!
Hoy me siento ante el ordenador para intentar transmitiros con palabras la experiencia de cenar en "Soy Pedro Espina" Acudí hace unas semanas movido por la curiosidad de los comentarios que había leído en otros blogs y páginas gastronómicas de la red. "Restaurante con pocas mesas y excelente comida": un señuelo perfecto para mi.
La verdad es que a través del nombre no se puede hacer uno idea de lo que le espera pero menos idea puedes hacerte al ver la fachada del establecimiento.
Ubicado en la calle Viriato 58, en pleno barrio de Chamberi, lo que uno supone al llegar a un restaurante japonés es encontrar una bonita cristalera con un hall de entrada inspirado en la cultura Zen. Nada más alejado de la realidad donde la entrada a este restaurante que, sin ningún cartel visible en la puerta, más parece un local abandonado que un espléndido restaurante. De hecho, lo más lógico al llegar al 58 de la calle es mirar como un pasmarote los botones del telefonillo para localizar sin éxito el local en cuestión. Pues no, craso error. Dirigid la mirada a la derecha del portal y podréis observar esta fachada con una puerta metálica que conduce al interior:
Ya dentro del local nos espera una decoración sobria, con suelos de madera, perfecta iluminación y dos amabilísimas camareras que también hacen el papel de maitre del local. En el restaurante hay dos niveles. El situado al nivel de la calle es el destinado al público en general y en él no hay más de 6-7 mesas. El nivel superior al que no accedí esta dedicado a un salón privado para celebraciones de este tipo.
Para hacer la reserva al local optamos por hacerlo telefónicamente. Llamamos con una semana de antelación y no tuvimos problemas para conseguir mesa. La persona con la que hablamos nos recomendó que fueramos a las nueve si queríamos un mejor servicio aunque no había inconveniente en que fuéramos a la hora que deseáramos. La verdad es que al principio pensé en que era el típico local con dos turnos de comida pero me aseguraron que no era así y que la recomendación de ir un poco antes es para conseguir un trato más personalizado. Ahora os lo puedo decir, un acierto ir a la hora que te sugieren.
Recopilando, ya tenemos la reserva y es viernes a las nueve de la noche. Nos presentamos en el local y después de volvernos un poco locos localizamos la entrada al restaurante. Una vez dentro, observamos que hay un par de mesas ya ocupadas y por los platos que tienen ante ellos parece que llevan un rato cenando. En el interior no hay gente pomposa con lo que me siento muy a gusto y contento por la elección del restaurante para esa noche.
Llega el momento de elegir la cena. La carta refleja las típicas especialidades propias de la comida japonesa, eso sí, con numerosos niguiris y sushis propios del autor. La primera tendencia es ir a por el menú degustación consistente en tempura, arroz y algunos tipos de sushi (55€ por persona). Antes de empezar a seleccionar los platos pedimos el asesoramiento de nuestra "maitre". Es en este punto cuando os digo que merece la pena ir un poco antes, con menos gente que atender, lo que permite disfrutar de un trato muy cercano. Lo primero que nos pregunta es si nos gusta "todo" y ante nuestra respuesta afirmativa nos recomienda olvidar el menú degustación con poco pescado y dejarse asesorar por ella. Total, decidimos confiar y dejar que decidiera el pedido, evidentemente, siempre preguntando por nuestra conformidad. No paraba de dar sugerencias que nosotros siempre contestábamos afirmativamente por lo que he de reconocer que hubo un momento que pensé que nos iba a venir una cuenta de más de 200 euros (Otra alegría. Me equivoqué por mucho)
Exactamente nuestro pedido consistió en los siguientes platos:
- Carpaccio de salmón: decorado con huevas de salmón. Realmente sabroso y con un buen equilibrio en el empleo de la soja.
- 2 tartar de atún individuales: simplemente espectaculares. No podéis ios sin probarlo.
- 1 tetera de dobin mushi para acompañar el sushi.
- Niguiris (2 piezas de cada uno de ellos):
a) Anchoa fresca: con un punto de guacamole que nos recomendó tomarlo sin soja. Buenísimo
b) Maguro: especie de atún. Muy sabroso pero más suave que el típico de toro.
c) Hamachi: pez limón. Un clásico
d) Batera Ebi:sushi de langostino tigre con calabaza japonesa. Tenéis que probarlo, la calabaza estaba cortando muy fina y frita (sin grasa) sobre el arroz. La gamba rodeaba el rollo.
e) Sugerencia del día: sushi en tempura exquisito. No estaba en carta porque la sugerencia depende de lo que encuentre el chef en el mercado.
f) Berenjena estilo japonesa: también en tempura. Un bocado delicioso
Todo esto lo regamos con una botella de Riveiro (Sumum de bodegas Rey Lafuente) y una botellita de shake frío de fin de fiesta.
Después de este homenaje sólo quedaba cumplir con el pago de la cuenta y esta fue otra sorpresa agradable. El total era de 110€, el coste de los dos menús degustación que no incluían la bebida.
Cerca de las doce, después de tres horas de disfrute salimos del local con la alegría de haber encontrado un sitio especial.
Así que ya sabéis, si os gusta la comida japonesa y queréis ir a un rstaurante de trato amable y cercano este es el sitio (amén de la comida que es simplemente deliciosa)
Hasta la próxima!
