Dos momentos para reflexionar
Hola a todos,
llevo ya algunos posts escritos pero creo que en ninguno de ellos se puede atisbar el tipo de persona que soy. Una de las definiciones que me encaja es la de persona convencida de que el hombre es un animal de costumbres porque, evidentemente, yo actuo de esa manera.
En relación con esta característica de mi persona, hoy es el primer día del fin de semana, momento en el que me gusta sentarme con una cerveza ante el ordenador y dedicar un poco de tiempo a contaros alguna de mis "payasadas" Pero hoy el cuerpo me pide ser un poco más serio y dedicar estos minutos a contar simplemente reflexiones sobre los últimos acontecimientos. Estas reflexiones no pretenden dar ninguna charla moral, ni abrir un foro sobre la injusticia de la vida ni nada de eso. Sólo pretende dejar por escrito lo que ahora ronda por mi cabeza.
Por desgracia, no es que esté siendo un año excelente para la Humanidad, o mejor dicho, lo que está ocurriendo tiene tal repercusión que desde este lado del Mundo nos estamos enterando, cosa que no ocurre con todas las barbaries que no paran de suceder.
Pero sólo quiero centrarme en dos momentos que me han marcado recientemente.
El primero fue hace unos días viendo el telediario nocturno de no se de que cadena. En el encuadre de la pantalla se podía ver a un reportero que se situaba en pleno frente del conflicto libio. Conflicto, bonita metáfora para no usar la palabra genocidio. En este reportaje se mostraba a cientos de jóvenes opositores al régimen portando metralletas y preparados para la oración. Mientras que el iman llamaba al rezo con un megáfono cientos de sirenas llamaban al frente. Se podían ver rostros de personas riendo sin dar importancia a la batalla que se avecinaba y en la que eran actores principales. Es cuando pensé que muchos de ellos a esa hora estarían muertos.
El segundo momento para la reflexión ha sido a lo largo de esta mañana cuando me he enterado del espeluznante terremoto que ha tenido lugar en Japón. Lo primero ha sido la preocupación por las personas que conozco allí. Mi amigo Rodri reside con su novia Hiro en Tokyo y mi amigo Luis está de visita comercial cerca de Osaka. No he tardado mucho en verificar que todo estaba bien y que ellos ni sus familias habían sufrido daños por lo que me he centrado en empaparme de las noticias. Ahí es cuando he visto las fotos del primero de los tsunamis ocurridos. Todo destruido en segundos sin que nadie tenga tiempo de reacción lo que me ha evocado la imagen de cualquiera de nosotros, cuando éramos peques, pisoteando un hormiguero para luego inundarlo sin compasión.
En fin, os prometo que el próximo post será más alegre pero hoy tocaba esto
Nos leemos