Aprovechando las ofertas que últimamente navegan por la red, ayer nos dispusimos a reservar mesa en un hasta ahora desconocido restaurante para nosotros.
Se trata de "La Manzana", ubicado en el hall del hotel Hesperia de Madrid y junto al restaurante de estilo japonés Hikari sushi bar. De decoración minimalista, la oferta en cuestión consistía en disfrutar de un menú degustación dentro de las jornadas "La cocina de los perfumes" por 39 euros. Dentro del menú se incluían todos los conceptos tales como bebidas para el aperitivo y vino por lo que a bote pronto parecía una buena oportunidad.

He de reconoceros que tenía ciertas dudas porque, para tratarse de un hotel de cinco estrellas, el precio me resultaba "excesivamente" barato. Deciros que después de disfrutar del menú, merece MUCHO la pena.
Empezamos la degustación con una serie de tres entrantes acompañados con una copa de cerveza.
- Terrina de cerdo ibérico y pistachos con compota de ruibarbo.

- Vichyssoise al azafrán con mejillones de roca

- Medallón de foie con compota de manzana

Los tres platos estaban espectaculares pero me quedo con la frescura de la crema y la textura del foie servido con pan tostado.
A continuación empezamos con la serie de platos fuertes para los que nos ofrecieron la posibilidad de maridar los platos con vino. Como blanco nos ofrecieron "Perro Verde", Rueda 2010, y como tinto "Marques de Arienzo", Rioja crianza.
Secuencialmente los platos siguientes fueron:
- Mollejas de ternera con puré de zanahorias y cebolletas

- Risotto cremoso de setas y verduritas

Sin duda, en el duelo de estos dos platos ganan las mollejas a pesar de que el risotto estaba exquisito.
Y aún nos quedaban el plato de pescado y el plato de carne a pesar de que a estas alturas empezábamos a estar bastante saciados. Hicimos el pertinente esfuerzo que merecía la ocasión acompañando los platos con sus correspondientes copas de vino.
De esta forma nos sorprendieron con:
- Lomo de esturión con oreja a la plancha y puré de patata. DELICIOSO

- Secreto ibérico con brocheta de cigalitas

Y como fin de fiesta quedaban los postres.
- Gin tonic con lemon grass y espuma de tónica

- Chocolate a las 4 texturas

Creo que 10 imágenes valen más que 1000 palabras y respecto a los sabores y texturas os tendréis que fiar de mi opinión pero la conclusión es que sin duda vamos a repetir.
Sumado a este festival gastronómico hay que unir el trato del personal del hotel que en todo momento fue ejemplar.
La semana que viene tengo mesa en el Hikari sushi bar por lo que ya os comentaré si está a la brillante altura de su vecino "La Manzana"
Nos leemos!!
Aquí estoy de nuevo!
Hoy voy a daros una receta de una ensalada fresquita para estos días de calor que empiezan a atormentarnos.
Por suerte y para todos aquellos que no disponemos de mucho tiempo, las ensaladas son fáciles de hacer y resultan muy apetitosas. La de hoy, como todas, está abierta a modificaciones según vuestros gustos y gran parte de la gracia reside en el aliño que utilicemos.
Necesitaremos:
- Un bote de judias pintas cocidas
- Una selección de lechugas al gusto. Hoy me he decantado por una mezcla de tipo roble, canónigos y escarola
- Un tomate
- Una cebolla fresca
- Una lata de atún en aceite
Para el aliño:
- Aceite de oliva virgen
- Zumo de lima
- Cebolllino
- Sal
- Mostaza
Para preparar la ensalada cogeremos un molde cortapastas para que el plato tenga una cierta decoración. Colocaremos una primera capa de la selección de lechugas en el fondo del molde. Sobre las lechugas dispondremos de una de judias pintas y sobre esta una de tomate y cebolla finamente picada.


Volveremos a colocar otra capa de lechuga para coronar con una última de judias pintas. Una vez terminada la ensalada desmoldearemos y a su lado pondremos el atún en aceite escurrido
Para preparar el aliño cogeremos un bol y mezclaremos 3 cucharadas soperas de aceite virgen de oliva, una cucharadilla de mostaza antigua, cebollino picado al gusto, el zumo de media lima y un poco de sal.

Aliñaremos al gusto y ya tenemos esta ensalada fresquita y muy sabrosa

Para acompañar esta ensalada os recomiendo un buen vaso de zumo de tomate natural y una brocheta de pan de este estilo:

Como se observa en la fotografía, se trata de pequeñas piezas de pan blanco con distintas coberturas: pimentón, ajonjoli, eneldo ó semillas de amapola. Si os apetece probar, podéis encontrarla en una pequeña panadería situada en el mercado de Maravillas (en la calle Bravo Murillo) donde tienen panes deliciosos.
Espero que hayáis disfrutado la receta.
Nos leemos!!
Hola a todos,
Ya se que habéis estado mucho tiempo sin tener noticias mías pero, y aunque no sirva de excusa, realmente he estado muy liado con otros temas de los que quizá vayáis sabiendo más adelante.
Hoy os escribo para recomendaros una de mis tabernas favoritas de Madrid. Por suerte, si por algo se caracteriza Madrid es por tener miles de tabernas y muchas de ellas de extremada calidad.
Lo cierto es que la taberna “La Ardosa” se caracteriza por ser un local lleno de encanto por su localización y con una gran calidad en sus tapas. Eso si, os aviso que no se trata de un sitio barato pero en "Calidad – Precio" si es de los que merecen la pena.
Se sitúa en pleno corazón del barrio de Malasaña, muy cerca de la plaza de Tribunal, en una de las calles que dan a parar a la plaza de San Ildefonso (C/ Colón 13) Dar con ella resulta fácil ya que tiene las paredes y puertas de color rojo vino como tantas y tantas tabernas.
En relación a esto, no se si conocéis el porqué de las paredes de las tabernas pintadas de color rojo.
Todo empieza en el Madrid de hace unos siglos cuando dentro de los locales de la época existían casa de comida y tabernas. La diferencia básica entre ambos residía en que las tabernas podían servir alcohol ya que pagaban el impuesto pertinente y las casas de comida no. Para que los clientes pudieran distinguir entre ambos tipos de locales se decidió que las tabernas tendrían sus puertas pintadas de rojo, tradición que continúan en muchos casos.

Y después de este guiño a la historia volverá a “La Ardosa” que es el tema de hoy y el que os quiero contar.
Lo primero que debéis probar es una buena pinta de cerveza. Y digo bien, una buena pinta, ya que aquí no se estila el concepto de caña. La sirven muy fría, dejándola reposar antes de dártela y con la espuma precisa para que sea un trago increíble. La cerveza en cuestión es Pilsner Urquell que como ellos mismos dicen en su página web tiene que tener unos mínimos para que esté bien servida. A saber:
“La espuma de 35 mm. Una cremosa espuma de color blanco puro sin burbujas visibles, de 35 mm. De longitud, asomando ligeramente por encima del borde del vaso. Lo suficientemente espesa para que no se pueda ver el fondo del vaso desde la superficie de la cerveza, y que deje surcos de anillos en cada sorbo. Para vivir la máxima experiencia del sabor, una Pilsner Urquell debe servirse a una temperatura de 7ºC, con una variación máxima de mas menos 1ºC”
Doy fe de que cumplen con estas premisas.

Para picar tiene gran variedad de tostas y guisos. Anchoas y fabes con almejas conviven en las grandes pizarras que cubren las paredes del local.
Entre todo os recomiendo las croquetas de cabrales y que os aventuréis a probar cualquiera de los guisos que suelen cambiar dependiendo de la temporada.
Os dejo parte de la carta que ofrecen a día de hoy

Y con esto sólo cabe decir que disfrutéis de la visita
Nos leemos