Hola a todos!
A lo largo de los años que tiene este blog, he ido haciendo referencia a algunos de los sitios donde degustar uno de mis platos favoritos: el cocido madrileño.
Este sábado, y aprovechando la visita de mi padre por el barrio, decidimos probar suerte con una opción hasta entonces desconocida para mí.
Con un sugerente cartel que indica que sirven “el mejor cocido madrileño del mundo desde 1942” no quedaba otra que comprobar in situ las bondades de ese tremendo manjar.
El restaurante en cuestión se llama La Gran Tasca (Calle de Santa Engracia, 161, Madrid 915 34 46 34) y pertenece a un grupito selecto de locales en Madrid donde poder degustar un cocido madrileño cualquier día de la semana.
Con un ambiente y decoración congelada hace ya unos años, el local dispone del toque a viejuno que esperas en un sitio como éste. Soy de la opinión que un buen cocido no pega en un local minimalista o con una decoración ultramoderna (pero eso son mis gustos y son independientes del cocido)
Fotos de celebres clientes cuelgan de las paredes de un local atestado de mesas robustas de madera con manteles blancos y olor a cocina de toda la vida.

El cocido en sí lo sirven en dos vuelcos que acompañan con guindillas.
La sopa resulta espesa y sabrosa. Le añaden fideos gordos y se nota sobremanera el aporte del repollo al sabor del caldo. Sinceramente le doy una alta calificación.

En el segundo vuelco sirven los garbanzos, verduras y carne en una gran bandeja. La bandeja se componía de los ya mencionados garbanzos, repollo, patatas cocidas, zanahoria, hueso con tuétano, chorizo, morcillo, gallina, panceta, tocino y morcilla (tanto cocida de sangre como frita de arroz) También incluían dos raciones de bola y unas tiras de pimiento asados para decorar (en mi opinión sobraban)

La cantidad es brutal y entre todos los ingredientes destaco los garbanzos, tiernos y cremosos, y el chorizo, con un agradable regusto a pimentón picante.
Ni que decir tiene que no pudimos con toda la bandeja aunque dejamos el listón tan alto como pudimos.

Acompañamos la comida con una botella del vino de la casa (El Coto, Rioja crianza) y finalizamos con dos cafés con hielo. La fiesta nos salió por 70 euros que, a mi parecer, resulta un precio un tanto elevado.
En resumen, un lugar donde degustar un digno cocido pero que en mi opinión no se sitúa a la altura de otros restaurantes tales como Malacatín ó Casa Carola.
Nos leemos!!
Hola a todos!!
Hoy voy a cambiar un poco el registro y voy a tomarme la licencia de recomendaros un sitio para disfrutar del “arte del tapeo”
De un tiempo a esta parte, se ha ido abriendo camino un nuevo concepto a la hora del aperitivo: las tapas de autor. Cada vez son más los prestigiosos chefs que apuestan por esta vía gastronómica y abren locales para dar rienda suelta a su creatividad. De esta forma, Ferrá Adriá, Sergi Arola, Martínez Barreiro y un largo etcétera ofrecen alta cocina a precios más asequibles que los que manejan en sus prestigiosos restaurantes.
La propuesta que hoy os hago es “Estado Puro”, espacio dirigido por Paco Roncero donde los platos y el diseño del local se mezclan para ofrecernos un entorno muy agradable.
Enclavado en la madrileña Plaza de Cánovas del Castillo (más conocida como Neptuno), el local está incluido dentro de las instalaciones del NH Paseo del Prado, pudiendo acceder a él tanto desde la calle como desde el interior del hotel.
Como ya os he comentado, el concepto es el de un bar de tapas por lo que predominan las mesas altas con taburetes pero también existen algunas mesas bajas para poder estar más cómodos. También disponen de una agradable terraza con vistas al Dios del Mar y equipada con potentes calefactores para los días de invierno.

La carta que nos proponen para degustar es bastante amplia y cubre desde versiones de tapas tradicionales como el bocadillo de chorizo (nada que ver con lo que se nos viene a la mente bajo este nombre) a apuestas más atrevidas como la tortilla española del siglo XXI.
Nosotros optamos por la siguiente degustación:
Para empezar elegimos unas tradicionales croquetas de jamón. Cremosas y abundantes en el relleno. Aprueban con nota

A continuación optamos por el mollete de tortilla. Idea sencillísima y colosal. Consiste en coger un mollete de pan y rellenarlo con la pasta de tortilla de patata sin cuajarla. Luego se introduce en el tostador para calentarlo y se sirve. Parece mentira que una idea tan simple pueda dar con una tapa tan deliciosa.

Como tapa del día tenían mejillones de roca al martini blanco. Los mejillones estaban cocidos al vapor y los acompañaban de una salsa a la que también añadían puerro y zanahoria cortada muy fina. Muy ricos

Y como “platillos fuertes” no dudamos es probar dos versiones de arroz.
El primero que degustamos fue un caldero de rabo de toro que resultó espectacular y lo acompañamos de un rissoto con calabaza y hongos que no resultó tan sabroso (es probable que perdiera en la comparación con el caldero)


En resumen, un local muy interesante para probar otro tipo de tapeo pero en que los precios para un menú como el que os indico ronda los 20-25 euros por persona.
Nos leemos!!!
Hola a todos!!
Este fin de semana se me antojaron unos mejillones pero como siempre que vas a empezar a cocinar surgen las dudas. ¿Los hago vinagreta o simplemente al vapor? ¿y por qué no al vino blanco? Pues nada, ninguna de esas opciones. Vamos a probar con algo nuevo y así lo podemos incluir en el blog.
Creo que para empezar con buen pie lo primero debe ser aclarar que es el piri piri por si no lo conocéis. El piri piri es un tipo de picante (similar al tabasco) que utilizan en Portugal para aderezar muchos de sus platos, especialmente bacalao. Usaremos el piri piri como toque final de la receta pero el secreto reside en la cocción de los mejillones en un sofrito de verduras. Apetitoso, ¿verdad?
Los ingredientes que necesitaremos para cuatro personas son:
- 1 kg de mejillones
- 1 bote de 450g de tomate triturado
- 2 cebollas medianas
- 1 puerro
- 2 pimientos verdes
- 6-7 dientes de ajo
- 1 vaso de vino blanco
- Aceite de oliva
- Unas gotas de piri piri (ó tabasco si no lo encontráis)
- Sal
Picamos en juliana las cebollas, los dientes de ajo y el puerro y los pochamos lentamente en una cazuela con aceite de oliva.

Cuando esté ligeramente dorado, añadimos el pimiento en juliana y dejamos pochar toda la mezcla hasta que la verdura se encuentre cocinada (controlar el punto con la cebolla evitando que llegue a tostarse)
Sobre el sofrito vertemos el contenido de la lata de tomate triturado y cocinamos a fuego lento tapando la cazuela para evitar salpicaduras. Dejamos cocinar durante diez minutos y añadimos el vino blanco y la sal. En este punto dejamos la salsa otros 5 minutos al fuego para evaporar el alcohol proveniente del vino.
Una vez pasado los cinco minutos, retiramos la cazuela del fuego y usando una batidora trituramos el sofrito hasta conseguir una salsa fina. Añadimos a la salsa unas gotas de piri piri (al gusto dependiendo de la tolerancia al picante de cada uno) y movemos para distribuir los sabores.
Por último, colocamos de nuevo la cazuela en el fuego y cuando la salsa esté caliente incorporamos los mejillones limpios. Una vez que se abran ya tenemos nuestro plato listo para degustarlo.

Buen provecho!!!
Hola a todos!!
Esta noche me he sentido inspirado y he decidido probar con un tipo de receta que nunca había cocinado antes.
Como bien podéis ver en el título del post, esta vez se trata de arroz malayo, un plato muy sabroso y con el toque especial de los platos asiáticos.
Necesitaremos como ingredientes para 4 personas:
- 1 vaso y medio de arroz tipo bomba (a mi me gusta más por la cocción y la forma de absorber sabores)
- 4 vasos de caldo concentrado de carne (uno de ellos lo tendremos para ajustar el punto de cocción)
- 2 zanahorias
- 1 pimiento verde
- 1 cebolla grande
- 1 puerro
- 200 gramos de carne de ternera picada
- 3 cucharas de aceite de oliva
- 3 cucharas de soja
- Sal
Cortamos todas las verduras en juliana y las sofreimos con las 3 cucharas de aceite a fuego lento. Una vez estén doradas añadimos la carne picada y mantenemos en el fuego hasta que se encuentre cocinada. En este punto, incorporamos la soja y el arroz y sofreimos el conjunto durante un minuto.
Vertemos el contenido de 3 vasos de caldo concentrado de carne en el recipiente para cocer el arroz y llevamos a ebullición el guiso. Una vez alcanzada la ebullición, bajamos el fuego a media potencia durante quince minutos más y añadimos sal al gusto (cuidado pues la soja y el caldo de carne son salados). En el caso de que se consuma todo el caldo antes de que el arroz esté en su punto, añadiremos más caldo de carne poco a poco para que se consuma y no nos quede remanente (no se trata de un arroz caldoso)
Y este es el resultado...


Os recomiendo que probeis porque es un plato muy sencillo y que está íncreible.
Nos leemos!